De vuelta... otra vez
Un día te levantas y te das cuenta de que hace dos días estabas engrasando la cadena de tu bici porque había llovido aquella mañana de domingo, con guantes largos para el frío invernal y rodando por la montaña en tu rígida montura de los años 90. Pero no, no han pasado dos días, han pasado más de treinta años y aquí estás, viviendo una vida totalmente distinta a la que imaginaste con dieciséis años, sentado en los escalones de la puerta de tu confidente de aquellos tiempos. ¿Mejor? ¿Peor? Quién sabe. Nadie puede garantizar ninguna de las dos opciones. Lo único que he aprendido en estos años es que solo puedes agradecer lo que has logrado, que siempre parece poco, pero créeme, es mucho. Esas reflexiones pesan, claro que pesan, y mucho, intentando arrastrarte a un pozo oscuro, un agujero que lo atrapa todo, sobre todo la motivación hacia tu deporte o afición, y eso es peligroso, porque cuesta salir de ahí. Todos, en algún momento, hemos estado en ese pozo, pero voy a h...